miércoles, 1 de octubre de 2008

Yo Papá

Hace un rato hablaba con Seba sobre su reciente paternidad. Me contaba sobre estos primeros días con Bautista, su hijo de 10 días. Hablábamos de las horas de sueño, de la teta, de los pañales, de los primeros reflejos del pibito. Y se me ocurrió preguntarle por algo que me vengo preguntando yo hace unos días: "¿como es el primer minuto, el primer instante en el que lo ves?"
Hace unos días que trato de imaginarme como será el momento en el que por fin vea a Emma. Creo que todavía no me cayó la ficha del todo y ya me imagino que en ese momento se me va a venir encima un mundo de cosas. Un mundo ya armadito, en el que yo sostengo un montón de cosas y un montón de cosas me sostienen a mi. Vértigo. Como en un parque de diversiones.
Cuando nos pusimos de novios con Ana, una de nuestras primeras salidas fue al Parque de la Costa. Ahí tienen un juego que no se como se llama, pero es algo parecido a un "Bunji Jumping" (creo que se dice así) en el que te colocan un arnés, te suben como 50 metros y vos tirás de un cablecito que hace que te sueltes y caigas en caída libre.
Buenísimo. Siempre me gustaron esas cosas.
La cuestión es que cuando llegamos, decidimos casi enseguida subirnos a ese juego. Esperamos nuestro turno para subir, nos pusieron el arnés, nos subieron los 50 metros y cuando por el parlante nos dijeron que podíamos soltarnos tiré del cablecito.
No me interesa tanto describir lo que sentí en esa caída libre; eso lo dejo para después. Lo que me interesa es aclarar que antes de tirar del cablecito uno no tiene del todo claro lo que va a pasar. Y si nunca hiciste caída libre, tampoco sabés que esperar. Entonces, bastante ingenuamente, tirás del cablecito y ahí viene el millón y medio de cosas que se sienten, dejando una huella interesante para que no te olvides lo que se siente cuando, en otra oportunidad, tengas que tirar del cablecito.
Bueno, se que esto de ser papá no es lo mismo que tirarse de un juego del Parque de la Costa, pero le aseguro a cualquiera que lo que siento en estos días, se parece mucho a lo que sentiría si tuviera que tirar del cablecito y dejarme caer en Caída Libre.

3 comentarios:

Sergio Armand dijo...

Hola, Juan.
Yo lo vivíhace un año y medio. Y seguro que la experiencia de cada uno es única, como cada ser que habita en este Universo. Lo que recuerdo es que cuando nos internamos, algo raro me embargó y empecé a bailar.

Y cuando en la sala de parto vi su cabecita asomar, le grité "Vamos, gordita!!!! Esooo!!!!" como si la conociera de hacía tiempo. Es que así era. En la panza, ya dejaba conocer su carácter, sus molestias, sus comodidades.

Uno nunca se acostumbra. Cada día es más "metejón", más sorpresa, más enamoramiento, más dicha.

Eso sí, aunque uno ame mucho su trabajo, no quiere despegarse ni un minuto de ella!!!!! (Bueno, de ellas, porque si no, se pone celosa la mamá....).

Es lo más hermoso del mund. Uno se lo imagina... pero no se imagina tanto!!!!!!!!

Sergio (papá de Abigail)

Clari dijo...

"Padrino, compadre, esposo, amigo, hermano, hijo y ahora padre."
Si vos no sos tío, entonces yo tampoco soy sobrina. Y me veo en la obligación de hacer esta constructiva crítica porque soy de las pocas personas, si no la única, que te dice Juan y a la vez Puma.

Yendo al contenido del post, agarrá ese maldito cablecito (o cordón umbilical en este caso) y tirá de él ya, porque esta niña nos está haciendo esperar demasiado!

Te quiero, y mucho.

Pino.- dijo...

Pumita querido...
Muchas felicitaciones de mi parte por tu hijita....ya la ire a ver en algun momento....

Me pone muy contento todo esto, cuando parece que nos estamos acostumbrando más a escuchar en los medios que las vidas se pierden, es un destello de luz saber que hay vidas que nacen, y más, si vos tuviste que ver....

Te quiero mucho puma...